Viaje y ruta por Myanmar. Segunda parte


Quien dijo que las segundas partes nunca fueron buenas?
Después del Inle Lake no tenía muy claro por donde seguir la ruta pero, al leer algo y hablar con varios turistas, me decidí por Hsipaw. Un pueblo al nordeste en el cual se pueden hacer excursiones por los diferentes pueblos que hay en las montañas. Al coger el bus, el cual estuve a punto de perder ya que en la guest house se equivocaron con el horario de salida, en teoría me dirigía hacia Lashio pero conocí a una pareja de alemanes que me dijeron que los buenos trekings estaban en Hsipaw y entonces fue cuando decidí bajarme antes. El trayecto en autobús fue un poco largo (creo recordar unas 14 horas) ya que se averió un par de veces…aunque no me fue nada mal ya que así llegue mas tarde, a las 5 de la mañana, y tan solo tuve que esperarme un par o tres de horas para tener disponible la habitación. Otra sorpresa muy agradable; durante la espera me invitaron a desayunar mientras el encargado del hostel me contó las diferentes rutas y excursiones que se podían hacer por la zona y, muy honestamente me animó a hacerlas por mi cuenta, sin ningún tipo de guía. En este pueblo había un par de personas famosas los cuales proporcionan información y mapas sobre las diferentes excursiones (Mr.Kid y Mr.Charlie), aunque se debe pagar algo de dinero por eso. En mi caso no me hizo falta acudir a ellos. Con unos dibujitos y algunos nombres que había anotado pude llegar a todos los sitios que me propuse. Bueno…a todos no, ya que en una ocasión me perdí y tuve que desistir.
Había dormido poco en el viaje y estaba algo cansado pero tal y como pude dejar mis pertenencias en la habitación, yo solo me fui directo hacia unas cascadas, a tan solo una hora de camino, donde pude refrescarme y relajarme durante un buen rato. A la vuelta, antes de regresar al hostel, decidí visitar algunos pueblos de alrededor de la etnia Shan y Palawan. Es digno de contemplar estos pueblos, con su pequeño riachuelo, sus casas de bamboo echas a mano, utilizando los animales para el trabajo diario, en fin como si allí no hubiera pasado el tiempo. Toda una experiencia inolvidable adentrarse en los pueblos, cada uno con una puerta de entrada y salida, una pequeña escuela, casas construidas a mano que da gusto admirar su arquitectura, lleno de niños por todos los sitios que te saludan con una sonrisa que a mi personalmente me enamora. En algunos momentos, la gente de los pueblos te mira algo desconfiada o extrañada pero con tan solo dirigirles una sonrisa es suficiente para que ellos te contesten con otra. Cada vez tengo mas claro que socialmente es una de las expresiones mas universales que nos permite acercarnos con el Otro, establecer una relación bidireccional y romper con posibles miedos o barreras ante la desconocido. Por la noche, pues aun me quedaba algo de energía, quise ir con un chaval del pueblo que había conocido a ver un festival que se estaba celebrando durante esos días. Lo único que pude entender es que ponen velas por todos los sitios (en los templos, las calles, las tiendas, las casas, etc) para que les de buena suerte. Una especie de festival religioso. Al siguiente día decidí realizar un trekking de un total de 9 horas junto a una pareja muy simpática de alemanes y franceses. No os voy a engañar, fue algo duro ya que en teoría esta previsto para hacerlo en dos días. Pero valió la pena, ya que pasamos por paisajes muy bonitos y llegamos hasta el pueblo Pankam, en el cual pudimos “conversar” y comer al lado de algunos de sus habitantes. La vuelta, muy divertida, toda una gozada. Fue una sensación emocionante, de libertad y excitación caminar debajo de una lluvia monzonica e ir pisando barro hasta los tobillos. En aquel momento no me importaba ni mucho menos el echo de estarme mojando, tan solo puse a salvo mi cámara, y disfrute de aquel momento.
En este pueblo quizás me hubiera quedado un día mas, pero se me acababa el tiempo y quería explorar mas sitios de este país. Así que, al día siguiente me monte en un tren, ordinary class (la única diferencia con la first class es un simple cojín en el asiento), que me llevaría hacia Pyin Oo Lwin. Estuve a punto de olvidarme el pasaporte en el hostel. Tuve suerte de, como ya os he dicho, poder contar con gente tan honesta, ya que 5 minutos antes que llegara el tren me lo trajo un chico en moto. Despistado? Quizás un poco, pero a veces viajando te absorben otros estímulos. Aunque durante unos instantes, cuando me di cuenta que no llevaba conmigo el pasaporte, me puse algo ansioso y desesperado. El viaje en tren muy entretenido; contemplando las vistas (las mejores cuando pasamos por el viaducto de Gortik con el segundo puente mas alto del mundo), jugando al ajedrez, haciéndome fotos con la gente, etc.
Al llegar a la ciudad de Pyin Oo Lwin, junto a un francés y un canadiense, fuimos en busca de alojamiento pero al final los tres decidimos marcharnos de allí ya que de los pocos que encontramos no nos gusto ninguno. Así fue, improvisado y sin pensarlo demasiado, decidimos intentar llegar esa misma noche a Mandalay para así al día siguiente poder dirigirse cada uno a su destino deseado. Como no había mas autobuses ni transporte regular para llegar, nos animamos hacer autoestop y finalmente un camionero nos invitó a subir para llevarnos. La verdad, toda una aventura emocionante para mi, ya que nunca hasta ahora había probado de hacer autoestop en Asia. Quizás yo solo no lo hubiera echo, pero al ir en grupo te sientes mas protegido y seguro. Como no, tenía que pasarme alguna cosa (de la cual ahora me rio pero en su momento pase algo de miedo). El camión se paró en una especie de control-peaje y tuvimos que bajarnos para cruzarlo andando. A mi no se me ocurrió otra cosa que sacar la cámara y hacer una foto y encima con flash! Pues bien, 3 hombres empezaron a correr hacia mi, chillando y diciendo “no photo!”. Me obligaron a enseñarsela y a que la cancelara. Aunque, en ese momento estaba a punto de mearme encima de los nervios, tuve la sangre fría de trajinarmelas para al final no borrar esa foto, la cual siempre que la vea me recordara a ese momento. Finalmente, después de la aventura, llegamos a Mandalay. Allí pasé la noche y al día siguiente me dirigí a Monywa junto a un francés que había conocido y con el que estuve viajando durante 3 días. Cuando llegamos a esta ciudad nos encontramos que todos los hostels estaban completos…eran las 8 de la tarde y llevábamos 2 horas para encontrar una habitación. Además, en lugares poco turísticos, muchos de los hostels no aceptan extranjeros. Pero en una de ellas estuvimos como 1 hora con un grupo de hombres que nos intentaron ayudar a encontrar alojamiento, incluso preguntaron para dormir en el monasterio. Al final encontramos uno, algo caro pero suficiente y en un lugar muy tranquilo y acogedor. Esta noche la ciudad estaba de fiesta y tenían montada una especie de feria con muchas tiendas y puestos de comida. Música por todo lo alto, apuestas con monos que no acabé de enterarme en que consistía e incluso nos invitaron a ver una obra de teatro; parecía divertida y cómica. Al día siguiente fuimos a ver el Buda erguido mas grande del mundo! Algo alucinante, unos 90 metros.
Al mediodía después de estar llamando a varios sitios para reservar un hostel y no encontrar nada (una lección aprendida el echo de reservar el hostel antes de ir al siguiente destino), tuve suerte de volverlo a intentar y al final decidí dirigirme hacia Pakkoku, a unos 25 km de Bagan. Ciudad pequeña, estudiantil y para nada turística. El trayecto fue corto, tan solo 3 horas, pero intenso ya que cogimos un autobús local. Hasta ahora el transporte había sido cómodo. Este autobús iba a unas velocidades… cogiendo los baches que parecía que voláramos y, por si no fuera suficiente, por una carretera de poco mas de 2 metros de ancho. En fin, como todas las del país. Al llegar a Pakkoku, tuvimos la típica avalancha de taxistas, aunque al final no cogimos ninguno y estuvimos un buen rato con ellos charlando y riendo. Incluso acabaron chillando “Visca el Barça”. Tengo un vídeo que ya colgaré. Después de andar 30 min encontramos la guest house algo escondida. Una casa de mas de 100 años realmente echa una pocilga…en fin era la única opción. No tenía ni idea que visitar en esta ciudad y sabía que había poco para hacer pero al final pude disfrutar de un día muy completo al lado de unos estudiantes. Por la mañana, al levantarme y bajar a desayunar, la mujer mayor del hostal estaba dando una clase de inglés a sus alumnos. Me pidió que le ayudara, que me sentara y conversara con ellos. Yo sin ningún problema así la hice, ya que también pude practicar mi inglés y conocer más cosas sobre su país y cultura. Al final acabamos yendo con sus motos a visitar un templo con unas bonitas vistas al río Ayeyarwadi, fuimos a dos casas de los estudiantes donde nos invitaron a comer y estuvimos dando vueltas sin rumbo durante la tarde. Fue un día perfecto que ni mucho menos esperaba. Pakkoku no tiene nada en especial, quizás una de las cosas más llamativas es que no hay ni un solo turista. Ya veremos de aquí unos años ya que han acabado de construir un enorme y largo puente que cruza el río y permite ir directo a Bagan. Por la tarde, a la vuelta por desgracia presenciamos un accidente que por suerte al final nadie salió con heridas graves. Paramos en un supermercado a comprar algo y allí un niño empezó a pedirme dinero hasta que al final decidí comprarle algo de comer. Que feliz se puso, aunque yo no me quedé satisfecho. Mas adelante tengo pensado escribir un post sobre los niño en las calles pidiendo dinero y demás.
Finalmente mi ultima parada fue la famosa y “moderna” ciudad de Mandalay. Para llegar allí, no podía ser menos, se volvió averiar el autobús unas cuantas veces y tuvimos que empujarlo para que arrancase. Por un instante me recordó mi viaje a Marruecos en el desierto. En Mandalay principalmente quise visitar el mercado que abre todas las mañanas, sinceramente toda una locura. También subí a una pequeña montaña a contemplar el atardecer (creo que es el octavo por lo menos) y las vistas de la ciudad. Negocié con un taxista para que me llevara con su moto a los sitios mas nombrados y famosos de alrededor. Visité el puente de teca mas largo del mundo (1,5 Km de largo)en Amarapura. Aunque es solo eso, un puente. Fui a ver la campana mas grande y pesada del mundo y algunas otras pagodas mas en la famosa Mingun (a unos 20 Km de Mandalay). La excursión fue algo larga y sufrida para mi trasero, ya que la moto no tenía cojín, simplemente un trozo de hierro. Si lo hubiera sabido que los lugares estaban tan alejados ni mucho menos me hubiera subido. En fin, fue otra día bien activo y la verdad que ya tenía ganas de reposar un poco…el tema es que, como ya os dije, aun me quedaba esperar en el hostel hasta las tres de la mañana para ir al aeropuerto a pasar la noche.
Vuelvo a repetir: Myanmar o Birmania, como le queráis llamar, me ha dejado impresionado, me ha encantado y gratamente sorprendido. De momento, en mi opinión, quizás el país mas interesante para descubrir en el sudeste asiático. Estoy realmente convencido que volveré. Lo mejor; ya lo he repetido mas de una vez…su gente, su humildad y su dulce sonrisa acompañada del famoso Thanaka, una crema que se ponen en la cara para protegerse del sol e hidratar la piel, la cual me puse en mas de una ocasión. Porque uno de mis principios mientras viajo es: “Allá donde fueras, haz lo que vieras”, claro esta, exceptuando algunas cosas.

Para mas información sobre Myanmar podéis visitar el siguiente blog en español donde encontrareis consejos de viaje, información sobre lugares destacados, rutas a realizar y mucho mas: Vive Myanmar

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Publicado el noviembre 6, 2012 en Myanmar y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Quin pont més guapo tiu!

  2. PAÍS MÁGICO ,PAISAJES DE ENSUEÑOS,TODO POR DESCUBRIR. HAS REALIZADO UN VIAJE INNOVIDABLE !!!!!!

  3. qué pasada Myanmar! curioso lo de la etnia Palawan, la misma que en Filipinas…

  4. Las fotos son encantadores. Aquets pobles amb el riu que passa pel mig semblen de pessebre,la del pont que passa pel tren quin vertic no ?? el Buda deu nidor, la del bus amb la porta oberta del darrera em recorda les carretas de l’oest però amb gent molt diferent. Veig que porten vanos deu nidor la calor!! tot encantador !!! Feliçitats Albert per las fotos li donen una vida impresionant al blog.

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