Ruta por el norte de Tailandia

En la moto
Después del monasterio tenia ganas de seguir viajando y aventurarme por el norte de Tailandia. Fue una gran sorpresa cuando una amiga que conocí en Bangkok (la cual nos invito a ver el partido de fútbol sala) me dijo que se venia a visitarme y me mostraría un lugar secreto en la montaña. Así fue, un sitio perdido en los alrededores de Chiang Dao que es realmente muy difícil de encontrar a no ser que vayas con un tailandes. Antes de emprender el viaje a ese sitio, el día anterior en Chiang Mai, pudimos disfrutar del famoso festival que se celebra como cada año durante la noche de luna llena del mes de Noviembre, el Loi Krathong. Algo realmente digno de contemplar y disfrutar. Toda la gente se reúne para hacer volar en el aire una especie de globos iluminados y dejar flotando en el río un barquillo con hojas, incienso y una vela. Espectacular ver como el cielo se llena de luces como si fueran estrellas. Sin ninguna duda quise participar de la fiesta y hice volar uno de ellos con mi compañera de viaje Numfon.
Festival Loy Krathong en Tailandia
Festival Loy Krathong en Tailandia
Al día siguiente fuimos a alquilar una buena moto para dirigirnos a ese lugar el cual os he mencionado. Tan solo unos 70 kilómetros y llegamos arriba de la montaña. Lo malo en esos momentos es que en ese lugar tan solo tienen 6 bungalows y hay que reservar con bastante antelación, cosa que nosotros no habíamos echo. Pero tuvimos la gran suerte de que al final, después de esperar un par de horas contemplando el atardecer, nos ofrecieran quedarnos a dormir en una tienda de campaña. Supongo que en parte la suerte fue mía al ir acompañado de una persona que podía comunicarse en su idioma, algo que durante estos días me ha permitido conocer mucho mas de cerca la cultura de este hermoso país. Pasamos una noche allí, debajo de un cielo estrellado, en medio del ruido de la selva y con una paz indescriptible. Nos invitaron a cenar, que rico estaba todo, y luego conocimos a unos militares que estaban allí acampandos. Su objetivo; encontrar y destruir las plantaciones de heroína, marihuana y demás que hay por los alrededores. Lo curioso y gracioso es que muchas veces, esas plantaciones son de las mismas personas que viven en las aldeas en las cuales los militares duermen. Pues bien, nos invitaron a beber y a jugar a cartas con ellos. Ademas nos estuvieron mostrando todas las reliquias que se encuentran por la selva e incluso nos ofrecieron de ir con ellos al día siguiente (aunque al final no fuimos… quizás irían algo borrachos a esas horas).
Chiang Dao, Norte Tailandia
Chiang Dao, el secreto en la montanya
Con los militares
Jugando a cartas
Por la mañana nos subimos a la moto y nos dirigimos hacia el pueblo de Chiang Dao a buscar alojamiento. Pasamos 2 noches en este tranquilo y agradable pueblo. Fueron unos días de moto y carretera por los alrededores y de mucha tranquilidad. Visitamos las famosas e increíbles cuevas de mas de 3 kilómetros de espacio, en las cuales si no vais con un guía tened por seguro que os vais a perder. Nos agarro un buen chapuzon en medio de la carretera y tuvimos que parar debajo de un puente donde conocimos a unos trabajadores y pasamos un buen rato a su lado. Incluso nos dejaron montar en el camión para que no nos mojáramos. Otra vez se repite lo que siempre os cuento. La hospitalidad, amabilidad, honestidad, bondad de la gente del sudeste asiático. No tiene mas, es por esto que cada día que paso aquí estoy mas y mas enamorado.
Chiang Dao, Tailandia
El siguiente destino no teníamos muy claro cual podría ser, aunque sabíamos por seguro que debíamos regresar a Chiang Mai para devolver la moto (un total de 300 kilómetros). Así fue, sin ningún plan establecido, volvimos y una vez allí cogimos un autobús hacia Payhao donde vive la tía de Numfon. Esa noche fue toda una sorpresa para mi. Estaba en una ciudad donde estoy seguro que bien pocos turistas la pisan. Sentado en una mesa de un restaurante junto a gente local y cenando una comida para chuparse los dedos. Que mas se puede pedir? La mañana siguiente, una furgoneta con chófer privado (la cual nos había reservado la tía de Numfon) nos vino a buscar al hotel para llevarnos todo el día de ruta por diferentes sitios. Primero, antes de irnos de la ciudad, nos montamos en una barca para visitar el lago que hay en medio de Payaho. Después nos dirigimos rumbo hacia el norte, dirección Chiang Rai. Estuvimos visitando varios lugares por los alrededores: Wat Rong Khun (templo mas famoso en la zona), casa artista (donde otra vez tuve la suerte, gracias al idioma, de poder coger con mis manos a una pitón de tan solo 2,20 metros y 70 kilogramos), el Golden Triangle (donde se juntan 3 países entre el rió Mekong; Tailandia, Myanmar y Laos) y por ultimo la ciudad de Mae Sai, en la frontera con Myanmar (interesante lugar si uno quiere ver la mezcla entre diferentes culturas e incluso si uno ha estado en Myanmar y quiere recordar a su gente).
Cena en Payaho,  Tailandia
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Wat Rong Khun , Chiang Rai
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Al día siguiente decidimos optar por pedalear un poco y hacer un pequeño tour por la ciudad montados en bicicleta. Coincidió que era el día del aniversario del rey y pudimos ver la celebración por diferentes sitios. También visitamos algunos templos y en definitiva disfrutamos del paseo de unas 4 horas que hicimos. La ciudad de Chiang Rai no tiene mucho por descubrir, lo interesante se encuentra en sus alrededores. Así que mi consejo es alquilar una moto y hacer ruta.
Chiang Rai, Night Market
Chiang Rai, Tailandia
Chiang Rai, dia del REY de Tailandia
La ultima parada antes de dejar atrás Tailandia fue Chiang Khong, en la frontera con Laos. Quizas no sea un pueblo muy mencionado en las guías, o bien tan solo sea de paso entre viajeros para cruzar de un país a otro. Pero realmente a mi me gusto mucho, mas de lo que me esperaba. Es un pueblecito tranquilo, con poco movimiento y trafico, con el rió Mekong que pasa por al lado (muy recomendable alojarse delante de este), gente simpática y en definitiva un buen lugar para pasar la noche antes de cruzar al otro país. Ese día fue el ultimo en Tailandia, casi como mi segunda casa (al haber viajado por aquí 2 meses y medio de las veces que he estado), ya que creo que me lo conozco mejor que España. Cada vez tengo mas claro que en un futuro volveré a probar suerte. De mi gran compañera de viaje, con la cual pase 9 días a su lado, me tuve que despedir al siguiente día. He disfrutado muchísimo a su lado, no hemos dejado de hacer y visitar cosas y la verdad que ha sido una experiencia totalmente maravillosa viajar con alguien con la misma lengua y cultura del país que estas explorando. Aprendes muchas mas cosas, te comunicas con mas gente, pruebas mas variedad de comidas, en fin todo aquello que a veces solo no puedes alcanzar del todo. Ahora ya estoy en Laos, hace tan solo 3 días que cruce la frontera por tierra. Ya me muero de ganas de escribir otro post hablando de este nuevo país para mi mente y mis sentidos. Esperare unos días a poder tener una primera impresión y recopilar algunas aventuras. Hasta la próxima familia, amigos y acompañantes en mi viaje!
Mujer de la aldea en Chiang Dao
Mi companyera de viaje

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Publicado el diciembre 9, 2012 en Tailandia y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Que mona la Numfon (Violeta) amb espanyol no Albert?? Guapo t´estimem.

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