Visitar la ciudad de Hong Kong

Hace un par de meses que compré el billete hacia Hong Kong aunque en ningún momento le había dado demasiada importancia. Cuando estaba en el aeropuerto de Clark, Filipinas, y vi el rótulo donde ponía Check in – Hong Kong fue realmente cuando empecé a ser consciente de mi siguiente destino. Sentí una gran excitación y no podía creerme que me dirigía a esa imponente ciudad con ese nombre que tantas veces había escuchado.

Al llegar al aeropuerto me quedé asombrado con sus enormes y modernas instalaciones pero lo que más me emocionó fue ver los primeros carteles e indicaciones en el idioma Cantonés. Recuerdo ese momento como si fuera un niño en medio de un parque de atracciones. Además mi mente vivió un gran cambio después de estar acostumbrado al contexto del sureste asiático. Quizás por ese motivo el shock que me produjo la ciudad en general fue algo más exagerado. Limpieza y orden por todas partes, buenas indicaciones, sin atosigamiento de taxistas o conductores de tuk-tuk, etc. Por un lado fue una especie de tranquilidad para mi mente ya que había llegado a una ciudad super desarrollada, con todas las comodidades y facilidades para moverse sin problemas. Aunque por otra parte estaba experimentando un nuevo mundo para mis sentidos lleno de estímulos totalmente diferentes. Tan solo el camino en autobús hasta el centro de la ciudad ya me dejó mas que impresionado. Se veían luces de neón por todos los sitios, las calles iluminadas como nunca lo había visto antes, todos los edificios altísimos, decenas de autobuses de dos plantas al estilo inglés y con un tráfico fluido en una ciudad de más de 7 millones habitantes.

Hong Kong está dividida en cuatro partes: la isla de Lantau donde está ubicado el aeropuerto, la isla de Hong Kong, Kowloon y Nuevos Territorios justo pegado a la frontera con China. Decidí dirigirme a la zona de Kowloon donde había leído que se encontraban los hostales y guest house mas económicos. El sitio donde estuve alojado fue toda una aventura llena de historias y anécdotas. Se trata de un edificio de 16 plantas con mas de mil puertas. Lleno de comercios, tiendas, negocios y tallares en pisos de pocos metros cuadrados que uno no sabe muy bien lo que se está trajinando. La actividad es constante; paquetes que salen de un sitio y otro, gente de muchas partes del mundo (África, oriente medio, europeos…) que sube y baja las escaleras, los ascensores hasta los topes, olores diversos, etc. Un auténtico espectáculo que merece la pena presenciar dándose un paseo por el edificio. Las primeras dos noches las pasé en una especie de piso de 40 metros cuadrados donde había personas algo peculiares y extrañas, una de ellas la dueña que cada noche le daba a la bebida. Las otras noches dormí en una guest house algo surrealista. Por la mañana te levantas y te encuentras, al lado de la recepción, gente practicando Kung Fu! Se trata de una escuela de aprendizaje. Fue muy cómico, divertido y gracioso presenciarlo.

Estuve un total de 6 días en esta ciudad y si no fuera por lo cara que es me hubiera quedado unos cuantos mas. Visité varios parques (Kowloon Park por ejemplo) donde es el mejor sitio para relajarse y tomarse un respiro de las bulliciosas calles. Siempre están en un estado impecable con todo minuciosamente cuidado. Y se pueden observar varias actividades como gente haciendo deporte, practicando tai chi, jugando al ajedrez chino, un área con diferentes loros de todo el mundo, flamengos en un lago, etc. No me quise perder el Museo de Historia de Hong Kong el cual me pareció asombroso, una pequeña ciudad donde te hacen un recorrido en el cual puedes observar y aprender todas las etapas de la historia. Caminé más de una vez por las calles de la moderna isla de Hong Kong rodeado de edificios altísimos y modernos, coches de lujo, centros comerciales, pasarelas elevadas que atraviesan de un sitio a otro las cuales te permiten andar mas de un kilómetro por encima del tráfico… También presencié el famoso espectáculo de luces (The Shympony of lights) el cual me dejó anonadado y me sacó más de una sonrisa. Un show en el que participan varios rascacielos iluminándose al ritmo de la música.
También fuí a pasear mas de un día por el barrio de Mong Kok, la zona con mas densidad de población del mundo. Algo espectacular y alucinante la de gente que va y viene por las calles. Un día me pasó algo muy gracioso. Me acerqué a una pareja para preguntarles como llegar a un mercado nocturno que cada día montan en esta zona. La gran sorpresa fue cuando el chico acercó su teléfono móbil a mi boca pidiéndome que repitiera la pregunta. Se trataba de un traductor aunque finalmente no fue de gran ayuda.

Un día tuve la suerte de poder conocer algo más de la cultura junto a una amiga que está viviendo allí. Nos fuimos a comer varios platos distintos a un centro comercial en el que se puede realizar el Check-in para el aeropuerto. Y me llevó a un sitio donde tuve que escoger entre más de 200 tipos de postres distintos. Qué complicado! Pensaba que ya tenía bastante y que el último día lo dedicaría a relajarme cuando conocí a un catalán y una argentina que me invitaron a ir a escalar con ellos. Quien me iba a decir que mi primera vez en practicar este deporte de aventura iba a ser en Hong Kong. Nos fuimos a las afueras de la ciudad, a unos acantilados que bordean una pequeña playa. La excursión para encontrar el sitio fue toda una odisea aunque mereció la pena y pude escalar hasta 20 metros de altura. Ese día se me abrieron las puertas a otro mundo el cual me dejó fascinado y con ganas de volverlo a probar.
Finalmente, después de 6 días intensos, me fuí al consulado Chino para ir a buscar el pasaporte con el Visado correspondiente. Ese mismo día me monté en el metro más moderno, eficaz y organizado que he visto en mi vida (con más de 8 salidas en según que estación), el cual me llevó directamente hacia la frontera con China.

Hong Kong es una de las ciudades que más me ha gustado hasta el momento. Comparada con Nueva York, esta se ha quedado atrasada. Es una ciudad activa, ordenada, variada, bien estudiada, limpia (habiendo papeleras cada 10 metros), con un transporte público eficiente, con una gastronomía variadísima, multicultural, animada de día y de noche, con zonas verdes y en la cual es difícil aburrirse.

P.D: Este post lo escribo vía correo electrónico y con ayuda lo he podido publicar. Ya que encontrándome en China y, al haber tantas restricciones, se me ha echo imposible poder acceder por mi cuenta. Espero poder añadir fotos lo antes posible.

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Publicado el marzo 18, 2013 en Hong Kong y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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