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Viaje y ruta por Myanmar. Segunda parte


Quien dijo que las segundas partes nunca fueron buenas?
Después del Inle Lake no tenía muy claro por donde seguir la ruta pero, al leer algo y hablar con varios turistas, me decidí por Hsipaw. Un pueblo al nordeste en el cual se pueden hacer excursiones por los diferentes pueblos que hay en las montañas. Al coger el bus, el cual estuve a punto de perder ya que en la guest house se equivocaron con el horario de salida, en teoría me dirigía hacia Lashio pero conocí a una pareja de alemanes que me dijeron que los buenos trekings estaban en Hsipaw y entonces fue cuando decidí bajarme antes. El trayecto en autobús fue un poco largo (creo recordar unas 14 horas) ya que se averió un par de veces…aunque no me fue nada mal ya que así llegue mas tarde, a las 5 de la mañana, y tan solo tuve que esperarme un par o tres de horas para tener disponible la habitación. Otra sorpresa muy agradable; durante la espera me invitaron a desayunar mientras el encargado del hostel me contó las diferentes rutas y excursiones que se podían hacer por la zona y, muy honestamente me animó a hacerlas por mi cuenta, sin ningún tipo de guía. En este pueblo había un par de personas famosas los cuales proporcionan información y mapas sobre las diferentes excursiones (Mr.Kid y Mr.Charlie), aunque se debe pagar algo de dinero por eso. En mi caso no me hizo falta acudir a ellos. Con unos dibujitos y algunos nombres que había anotado pude llegar a todos los sitios que me propuse. Bueno…a todos no, ya que en una ocasión me perdí y tuve que desistir.
Había dormido poco en el viaje y estaba algo cansado pero tal y como pude dejar mis pertenencias en la habitación, yo solo me fui directo hacia unas cascadas, a tan solo una hora de camino, donde pude refrescarme y relajarme durante un buen rato. A la vuelta, antes de regresar al hostel, decidí visitar algunos pueblos de alrededor de la etnia Shan y Palawan. Es digno de contemplar estos pueblos, con su pequeño riachuelo, sus casas de bamboo echas a mano, utilizando los animales para el trabajo diario, en fin como si allí no hubiera pasado el tiempo. Toda una experiencia inolvidable adentrarse en los pueblos, cada uno con una puerta de entrada y salida, una pequeña escuela, casas construidas a mano que da gusto admirar su arquitectura, lleno de niños por todos los sitios que te saludan con una sonrisa que a mi personalmente me enamora. En algunos momentos, la gente de los pueblos te mira algo desconfiada o extrañada pero con tan solo dirigirles una sonrisa es suficiente para que ellos te contesten con otra. Cada vez tengo mas claro que socialmente es una de las expresiones mas universales que nos permite acercarnos con el Otro, establecer una relación bidireccional y romper con posibles miedos o barreras ante la desconocido. Por la noche, pues aun me quedaba algo de energía, quise ir con un chaval del pueblo que había conocido a ver un festival que se estaba celebrando durante esos días. Lo único que pude entender es que ponen velas por todos los sitios (en los templos, las calles, las tiendas, las casas, etc) para que les de buena suerte. Una especie de festival religioso. Al siguiente día decidí realizar un trekking de un total de 9 horas junto a una pareja muy simpática de alemanes y franceses. No os voy a engañar, fue algo duro ya que en teoría esta previsto para hacerlo en dos días. Pero valió la pena, ya que pasamos por paisajes muy bonitos y llegamos hasta el pueblo Pankam, en el cual pudimos “conversar” y comer al lado de algunos de sus habitantes. La vuelta, muy divertida, toda una gozada. Fue una sensación emocionante, de libertad y excitación caminar debajo de una lluvia monzonica e ir pisando barro hasta los tobillos. En aquel momento no me importaba ni mucho menos el echo de estarme mojando, tan solo puse a salvo mi cámara, y disfrute de aquel momento.
En este pueblo quizás me hubiera quedado un día mas, pero se me acababa el tiempo y quería explorar mas sitios de este país. Así que, al día siguiente me monte en un tren, ordinary class (la única diferencia con la first class es un simple cojín en el asiento), que me llevaría hacia Pyin Oo Lwin. Estuve a punto de olvidarme el pasaporte en el hostel. Tuve suerte de, como ya os he dicho, poder contar con gente tan honesta, ya que 5 minutos antes que llegara el tren me lo trajo un chico en moto. Despistado? Quizás un poco, pero a veces viajando te absorben otros estímulos. Aunque durante unos instantes, cuando me di cuenta que no llevaba conmigo el pasaporte, me puse algo ansioso y desesperado. El viaje en tren muy entretenido; contemplando las vistas (las mejores cuando pasamos por el viaducto de Gortik con el segundo puente mas alto del mundo), jugando al ajedrez, haciéndome fotos con la gente, etc.
Al llegar a la ciudad de Pyin Oo Lwin, junto a un francés y un canadiense, fuimos en busca de alojamiento pero al final los tres decidimos marcharnos de allí ya que de los pocos que encontramos no nos gusto ninguno. Así fue, improvisado y sin pensarlo demasiado, decidimos intentar llegar esa misma noche a Mandalay para así al día siguiente poder dirigirse cada uno a su destino deseado. Como no había mas autobuses ni transporte regular para llegar, nos animamos hacer autoestop y finalmente un camionero nos invitó a subir para llevarnos. La verdad, toda una aventura emocionante para mi, ya que nunca hasta ahora había probado de hacer autoestop en Asia. Quizás yo solo no lo hubiera echo, pero al ir en grupo te sientes mas protegido y seguro. Como no, tenía que pasarme alguna cosa (de la cual ahora me rio pero en su momento pase algo de miedo). El camión se paró en una especie de control-peaje y tuvimos que bajarnos para cruzarlo andando. A mi no se me ocurrió otra cosa que sacar la cámara y hacer una foto y encima con flash! Pues bien, 3 hombres empezaron a correr hacia mi, chillando y diciendo “no photo!”. Me obligaron a enseñarsela y a que la cancelara. Aunque, en ese momento estaba a punto de mearme encima de los nervios, tuve la sangre fría de trajinarmelas para al final no borrar esa foto, la cual siempre que la vea me recordara a ese momento. Finalmente, después de la aventura, llegamos a Mandalay. Allí pasé la noche y al día siguiente me dirigí a Monywa junto a un francés que había conocido y con el que estuve viajando durante 3 días. Cuando llegamos a esta ciudad nos encontramos que todos los hostels estaban completos…eran las 8 de la tarde y llevábamos 2 horas para encontrar una habitación. Además, en lugares poco turísticos, muchos de los hostels no aceptan extranjeros. Pero en una de ellas estuvimos como 1 hora con un grupo de hombres que nos intentaron ayudar a encontrar alojamiento, incluso preguntaron para dormir en el monasterio. Al final encontramos uno, algo caro pero suficiente y en un lugar muy tranquilo y acogedor. Esta noche la ciudad estaba de fiesta y tenían montada una especie de feria con muchas tiendas y puestos de comida. Música por todo lo alto, apuestas con monos que no acabé de enterarme en que consistía e incluso nos invitaron a ver una obra de teatro; parecía divertida y cómica. Al día siguiente fuimos a ver el Buda erguido mas grande del mundo! Algo alucinante, unos 90 metros.
Al mediodía después de estar llamando a varios sitios para reservar un hostel y no encontrar nada (una lección aprendida el echo de reservar el hostel antes de ir al siguiente destino), tuve suerte de volverlo a intentar y al final decidí dirigirme hacia Pakkoku, a unos 25 km de Bagan. Ciudad pequeña, estudiantil y para nada turística. El trayecto fue corto, tan solo 3 horas, pero intenso ya que cogimos un autobús local. Hasta ahora el transporte había sido cómodo. Este autobús iba a unas velocidades… cogiendo los baches que parecía que voláramos y, por si no fuera suficiente, por una carretera de poco mas de 2 metros de ancho. En fin, como todas las del país. Al llegar a Pakkoku, tuvimos la típica avalancha de taxistas, aunque al final no cogimos ninguno y estuvimos un buen rato con ellos charlando y riendo. Incluso acabaron chillando “Visca el Barça”. Tengo un vídeo que ya colgaré. Después de andar 30 min encontramos la guest house algo escondida. Una casa de mas de 100 años realmente echa una pocilga…en fin era la única opción. No tenía ni idea que visitar en esta ciudad y sabía que había poco para hacer pero al final pude disfrutar de un día muy completo al lado de unos estudiantes. Por la mañana, al levantarme y bajar a desayunar, la mujer mayor del hostal estaba dando una clase de inglés a sus alumnos. Me pidió que le ayudara, que me sentara y conversara con ellos. Yo sin ningún problema así la hice, ya que también pude practicar mi inglés y conocer más cosas sobre su país y cultura. Al final acabamos yendo con sus motos a visitar un templo con unas bonitas vistas al río Ayeyarwadi, fuimos a dos casas de los estudiantes donde nos invitaron a comer y estuvimos dando vueltas sin rumbo durante la tarde. Fue un día perfecto que ni mucho menos esperaba. Pakkoku no tiene nada en especial, quizás una de las cosas más llamativas es que no hay ni un solo turista. Ya veremos de aquí unos años ya que han acabado de construir un enorme y largo puente que cruza el río y permite ir directo a Bagan. Por la tarde, a la vuelta por desgracia presenciamos un accidente que por suerte al final nadie salió con heridas graves. Paramos en un supermercado a comprar algo y allí un niño empezó a pedirme dinero hasta que al final decidí comprarle algo de comer. Que feliz se puso, aunque yo no me quedé satisfecho. Mas adelante tengo pensado escribir un post sobre los niño en las calles pidiendo dinero y demás.
Finalmente mi ultima parada fue la famosa y “moderna” ciudad de Mandalay. Para llegar allí, no podía ser menos, se volvió averiar el autobús unas cuantas veces y tuvimos que empujarlo para que arrancase. Por un instante me recordó mi viaje a Marruecos en el desierto. En Mandalay principalmente quise visitar el mercado que abre todas las mañanas, sinceramente toda una locura. También subí a una pequeña montaña a contemplar el atardecer (creo que es el octavo por lo menos) y las vistas de la ciudad. Negocié con un taxista para que me llevara con su moto a los sitios mas nombrados y famosos de alrededor. Visité el puente de teca mas largo del mundo (1,5 Km de largo)en Amarapura. Aunque es solo eso, un puente. Fui a ver la campana mas grande y pesada del mundo y algunas otras pagodas mas en la famosa Mingun (a unos 20 Km de Mandalay). La excursión fue algo larga y sufrida para mi trasero, ya que la moto no tenía cojín, simplemente un trozo de hierro. Si lo hubiera sabido que los lugares estaban tan alejados ni mucho menos me hubiera subido. En fin, fue otra día bien activo y la verdad que ya tenía ganas de reposar un poco…el tema es que, como ya os dije, aun me quedaba esperar en el hostel hasta las tres de la mañana para ir al aeropuerto a pasar la noche.
Vuelvo a repetir: Myanmar o Birmania, como le queráis llamar, me ha dejado impresionado, me ha encantado y gratamente sorprendido. De momento, en mi opinión, quizás el país mas interesante para descubrir en el sudeste asiático. Estoy realmente convencido que volveré. Lo mejor; ya lo he repetido mas de una vez…su gente, su humildad y su dulce sonrisa acompañada del famoso Thanaka, una crema que se ponen en la cara para protegerse del sol e hidratar la piel, la cual me puse en mas de una ocasión. Porque uno de mis principios mientras viajo es: “Allá donde fueras, haz lo que vieras”, claro esta, exceptuando algunas cosas.

Para mas información sobre Myanmar podéis visitar el siguiente blog en español donde encontrareis consejos de viaje, información sobre lugares destacados, rutas a realizar y mucho mas: Vive Myanmar

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Viaje y ruta por Myanmar. Primera parte

Hoy es mi ultima noche en Myanmar – Birmania la cual voy a pasarla al aeropuerto. A las 3 de la mañana, después de ver el partido de la Champions League, me llevara una moto taxi. Hubiera querido escribir mas de un post durante estos 20 días pero ha sido imposible encontrar internet decente. Sinceramente, Myanmar me ha dejado con la boca abierta, estoy convencido que volveré. Es un país del cual había oído hablar poco pero siempre buenas recomendaciones y referencias para visitarlo. Quizás el echo de no haber leído ni conocer nada acerca de su cultura, lugares para visitar, etc, mi mente aun no había creado ninguna expectativa. Es un país que actualmente esta cambiando bastante rápido ya que por fin parece que la dictadura se empieza abrir al exterior y acepta el turismo con mas optimismo y con visión de progresar. Me ha sorprendido al encontrarme con muchos españoles que viajan a este país, incluso en algunos lugares la gente local sabia chapurrear algunas palabras!

Otra vez me encuentro con el problema de como definir este enorme país, esta interesante cultura y su encantadora gente. Parece un país distinto a sus hermanos del sudeste asiático, ya que en mi opinión pude ver algunas semejanzas con la India. Aunque en ningún momento quisiera comparar, ya que cada lugar de este planeta, al igual que cada persona, tiene su exclusividad y es incomparable con el resto. Tengo muy clara una cosa, lo que mas me ha gustado y enamorado de este país ha sido su gente; honestos, amables, sinceros, miradas transparentes, cercanos, humildes y con una sonrisa de lo mas dulce siempre a punto. Me atrevería a decir que hasta ahora el país del sudeste asiático en el cual me han sonreído mas. Aunque no me gusta comparar y es muy difícil hacer un juicio de esta magnitud, se podría decir que es el país de la sonrisa entre muchas otras cosas mas. Te ayudan en lo que pueden, se interesan por saber quien eres y de donde vienes, sobre tu vida y tus aficiones…son realmente espectaculares. Quizás esta intriga por conocerte, mirarte, observarte, ayudarte, sea porque desde hace tiempo han vivido encerrados en su dictadura la cual como todos sabemos priva a la gente de su libertad y de poder aprender y explorar otros mundos, culturas y conocimientos. Pero quisiera destacar una de las cosas que me ha echo sentir en mas de una ocasión triste; la pobreza, especialmente con los niños que me he cruzado por la calle pidiendo dinero, grupos de chavales con un saco en la mano recogiendo chatarra o demás para ganarse la vida, trabajando en restaurantes de noche y de día… Aquí en Mandalay, donde he pasado mis dos últimos días, he presenciado algo que me ha chocado y se ha quedado marcado en mi mente. Fui a un restaurante donde me recomendaron que la comida estaba buena y te la servían al instante. Pues bien, la comida muy buena pero se te quitan las ganas, al menos a mi, al ver trabajar a un ejercito de niños de entre 11 y 14 años sin parar. Hay un hombre que los va controlando y avisando con un simple sonido “ssshhh” muy desagradable. Entonces ellos ya saben inmediatamente (cuando digo inmediato es al segundo!) lo que tienen que hacer: recoger una mesa, anotar lo que pida un cliente o bien traerle la cuenta, etc. Incluso ven a alguien que se saca un cigarro del bolsillo y en un instante están allí para encenderlo! Algo que hay que verlo para creerlo. No me lo invento ni lo exagero, al contrario ojala pudiera especificarlo aun mas. Uno de los primeros pensamientos que se me vino a la cabeza fue: deben ir a la escuela? Pues no, ya que quise comprobarlo y decidí volver a la tarde para ver si aun seguían los mismos y así fue. Para rematarlo aun mas, uno de ellos tenia un pie medio gangrenado! Andaba cojo, eso si, sin ningún problema seguía trabajando y ofreciéndome una sonrisa a cada momento.

He decidido dividir mi viaje y experiencia de estos 20 días en dos posts. Quizás debería escribir muchos mas, ya que tengo un montón de cosas para contaros, pero espero ser capaz de resumirlo lo mejor posible. Los primeros 10 días, como ya os dije, los disfrute al lado de mi buen amigo Pol, los siguientes, otra vez como siempre, “solo y con mi mochila”. Vamos a ver por donde empiezo…

Hasta día de hoy, Myanmar no es un país muy visitado y turístico, si lo comparamos con Tailandia por ejemplo, aunque no quiero pensar como sera en un futuro. Por este motivo, la ruta del mochilero está bastante definida, aunque se puede llegar a visitar lugares que no son tan famosos o mencionados en las guías, yo lo hice sin problemas. Como os dije, cogí un avión desde Bangkok hacia Yangoon, antigua capital y la ciudad mas grande y poblada del país. Dos días fueron suficientes para visitar los puntos de mayor interés, aunque con uno hubiera bastado. De Yangoon destacaría su enorme Shwedagon Pagoda (la cual recomendaría visitarla al atardecer y durante la noche), darse un buen paseo por las antiguas calles del centro, subir a un edificio para contemplar las vistas de la ciudad (Sakura Tower) y, algo que personalmente me llamo la atención, observar la vía del tren como pasa por en medio de las calles y al lado de las casas.  Sinceramente, no es una ciudad bonita ya que parece que se haya quedado estancada 200 años atrás (edificios que parece que se vayan a caer, fachadas que hace años que necesitarían una mano de pintura, vehículos que parecen extraídos de otro mundo, etc). Lo que más me gustó y para mi ya fue todo un gozo, fue observar la manera en la que sigue viviendo la gente. Sus olores particulares, una especie de tabaco que escupen a cada momento, artilugios del año de matusalén, pobreza por la calles, suciedad, una calor de espanto… Fue realmente un shock el primer día que estuve paseando por la ciudad. Lo mejor hasta el día de hoy…qué es lo que pensáis? Pues sin lugar a dudas su gente, su autenticidad, simpatía, sus dulces sonrisas, sus transparentes miradas, honestidad… Alguna anécdota? Por supuesto! Os cuento una que me llamo la atención y sigue siendo un ejemplo del tipo de gente del cual os hablo. La primera noche fuimos a cenar a un restaurante de lo mas autentico y a la hora de pagar nos dimos cuenta que no teníamos suficiente dinero para pagar…no habíamos cambiado suficiente dinero. En fin, personalmente pase algo de vergüenza pero cual creéis que fue su reacción? Pues nada, que no nos preocupáramos, que no había ningún problema!




El siguiente destino en la ruta fue Pyai, un pueblo más al norte, en medio del camino hacia la famosa ciudad de Bagan. El motivo por el cual decidimos pasar una noche aquí, no fue influenciado por ninguna guía ya que no entra dentro de las rutas turísticas, sino que quisimos hacer el trayecto algo mas relajado. En la parada de autobús un hombre nos llevó con su Tuk-Tuk (taxi-camioneta) a buscar algún hostel. Finalmente encontramos uno que no estuvo nada mal. Os podéis creer que lo más caro en este país es el alojamiento? Aunque digo caro porque lo comparo con el resto de países del sudeste asiático en los cuales he estado. El mismo día que llegamos al pueblo, nos alquilamos una bicicleta para ir a dar un paseo y contemplar el atardecer desde el río. La gente te saluda a cada instante! Y eso que en este pueblo, de inglés hablan bien poco. Qué gracioso fue ir con una bicicleta de estilo japonés, medio destartalada, por en medio de las calles. Muchos nos miraban y nos sonreían con gran alegría. El día siguiente fue muy completo pero algo intenso; en total hicimos unos 35 kilómetros en bicicleta debajo de un sol abrasador para llegar a una zona con antiguos templos. Una vez allí, tan solo fui a ver uno de los sitios, más adelante me perdí con la bicicleta y acabé en un minúsculo pueblo de unos 300 habitantes en el cual pude visitar la escuela acompañado del doctor del pueblo (quizás el único que hablaba algo de inglés). Fue muy divertido y como siempre lleno de aprendizajes. Incluso me invitaron a comer algo en la casa de una humilde familia. Este mismo día fuimos acompañados de Sao, un hombre que habíamos conocido la pasada noche tomando unas cervezas, el cual se ofrecio para acompañarnos. Le estaré siempre agradecido por su generosidad! Ser agradecido es una de las cosas que se me está acentuando cada vez más durante mi viaje y, es que con esta gente no te cansas nunca, al contrario en algunas ocasiones sientes que no lo eres lo suficiente.

Por la tarde cogimos un autocar hacia Bagan, ciudad muy famosa por sus mas de 4000 templos de mas de 900 años de antigüedad. Por supuesto, muy turística! Fue un viaje algo duro, de unas 11 horas en el cual tuvimos que coger 2 autobuses distintos. Carreteras en pésimas condiciones, etc. Lo peor fue llegar a las 3:30h de la madrugada ya que todo estaba cerrado. Al final encontramos un hostel en el cual nos dejaron dormir un par de horas en los sofás de la recepción esperando la hora para ir a ver el amanecer. Valió la pena ya que estábamos aun sin habitación. Ese día cogí un buen constipado al igual que Pol…y ahora lo pienso y se nos fue un poco de las manos, aunque lo volvería a repetir. Al día siguiente, como no, volvimos a alquilar unas bicicletas y nos recorrimos todo el territorio, unos 50 Km, y acabamos empachados de pagodas y mas templos. Una de las cosas graciosas fue cuando al salir de un templo nos encontramos nuestros zapatos delante de una tiendecita, allí preparados con una silla para que mientras nos lo pusiéramos tuvieran tiempo de vendernos algo. Esta técnica aun no me la habían echo nunca! Al regresar para ver el atardecer pasamos por una carretera donde estaba un grupo de trabajadores asfaltandola a mano, así de claro, en medio de todo el sol. Nos quedamos impresionados con las condiciones pésimas en las que estaban trabajando y, seguramente por cuatro duros. El atardecer…personalmente lo que mas me dejo anonadado de Bagan, subidos arriba de una estupa contemplando como el sol se escondía detrás de las montañas y rodeados de cientos de Pagodas. Respiramos una paz verdaderamente muy agradable y pareciera que estuviéramos en otra época del tiempo.



El siguiente pueblo decidimos que fuera Kalaw ya que leímos que se podía hacer un bonito trekking para llegar hacia Inle Lake. Y así lo hicimos, reposamos una noche en este tranquilo y pequeño pueblo y a la mañana siguiente empezamos a andar durante 6 horas hasta llegar a un monasterio donde pasamos la noche. Durante el camino nos adentremos por varios pueblos, observamos como la gente sigue trabajando con artilugios de hace décadas, presenciamos unos buenos paisajes y disfrutamos junto a una pareja de canarios, una valenciana y una argentina toda la caminata. En el monasterio nos animamos a pegarnos una buena ducha en medio de la lluvia, la cual fue muy refrescante. Por la noche, después de cenar, al igual que por la mañana (como si de un despertador se tratara) escuchamos cantar a los pequeños monjes huérfanos, los cuales se ocupan del monasterio junto a un anciano. Como dieron por saco a las 5 de la mañana, y encima parecía que lo hicieran a propósito! Eso no era cantar, era pegar chillidos. Bromas a parte, fue realmente místico dormir en aquel monasterio, aunque fuera algo turístico. Al día siguiente, cuatro horas andando y nos plantamos en la entrada del lago. La verdad que recomendaría este trekking a todo aquel que tenga la posibilidad de visitar este enorme y curioso país.



El ultimo destino con mi gran compañero Pol, fue el famoso Inle Lake en el cual pasamos 3 días. Un lago famoso por la forma particular en que sus habitantes tienen a la hora de remar. Lo hacen con el pie, supongo que para tener las manos libres e ir pescando con las redes y demás. Uno de los días alquilamos una barca junto al grupo con el cual habíamos realizado el trekking y dimos varias vueltas por diferentes sitios. Observamos varios pueblos los cuales están construidos encima del lago y la forma que tienen de trasladarse sus habitantes es en barca, presenciamos una procesión budista la cual se trataba de varias barcas con mas de 100 personas en cada ella (tuvimos la gran suerte de que nuestras fechas coincidieran con esas fiestas), remando al compás de la música. Y, como no, para rematar el día, nos bañamos en medio del lago! Personalmente lo que mas me gusto. Los dos otros días alquilamos unas bicis y nos recorrimos varios sitios alrededor del lago. Incluso tuvimos tiempo para visitar un orfanato con 42 niños en el cual acordamos traerles a la vuelta algo de material (bolígrafos y libretas). Algo que no cuesta nada y si mas no, seguro que les servirá de utilidad. Ya veis que lo que se dice parar y descansar no fue un punto fuerte. Mis piernas se están dotando de unos buenos músculos aunque estoy deseando llegar a Bangkok y hacerme un buen masaje tailandes. Así fue mi viaje junto a un buen amigo, el cual lo eche de menos al verle marchar ya que tenemos un estilo de viajar muy parecido; conocer, explorar y experimentar sin parar.



Ahora estoy esperando ansioso a que comience el partido, sera el primero que vea durante mi viaje y seguro que me hará sentir como en casa. Estoy convencido que ganaremos…no como otros que ya me he enterado que empataron.

Para mas información sobre Myanmar podéis visitar el siguiente blog en español donde encontrareis consejos de viaje, información sobre lugares destacados, rutas a realizar y mucho mas: www.vivemyanmar.com