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Viaje por Japón durante 9 días


Hace exactamente un año que estaba empezando a planificar mi viaje por Japón. Un país que, honestamente, nunca me había llamado la atención o había entrado en mis planes de viaje. Sin embargo, sin esperarlo, Japón me dejó gratamente satisfecho e hizo que este país se convirtiera en unos de mis favoritos, incluso podría decir en mi top 5. Mi viaje fue exactamente a finales de mayo de 2016 y la duración fue corta pero intensa, un total de 9 días completos.



Japón es un país único e incomparable con alguna otra cultura o sociedad en el mundo y es por este motivo que lo hace especial y sumamente interesante. Una tierra con una personalidad y carácter muy marcados que hacen que uno se sienta completamente en otro mundo. Japón es sin duda uno de aquellos países que cuando uno lo pisa nunca le deja indiferente. No solo por su cultura y su historia sino por todas sus peculiaridades que uno puede observar y descubrir a cada momento del día. Japón es un país que incluso para los que son poco curiosos o difíciles de impresionar, les deja cautivados. Estoy convencido que por este motivo, por ser una tierra única en el planeta, es en la actualidad uno de los principales destinos en la gran mayoría de viajes.



Hacía meses que no tomaba vacaciones y después de haber cambiado de empresa llevaba un largo tiempo trabajando duro y sin permitirme un descanso. Aunque no tenía muy claro el destino, era el momento de volver a hacer la mochila y ponerse a viajar. Después de revisar los vuelos encontré la mejor opción para aprovechar esos 9 días que disponía de vacaciones. Finalmente me iba a Japón, ese país que muchos amigos y conocidos me habían hablado de forma tan positiva. Como disponía de un tiempo limitado preferí documentarme un poco y decidir mi ruta con antelación en la cual incluí Tokyo, Kyoto, Nara y Osaka. Aunque no me gusta demasiado planificar la duración en la que voy a estar en cada lugar, en este caso debía estar bastante delimitada pues mi vuelo de vuelta a Bangkok lo reservado desde Osaka.


La verdad es que no me había creado demasiadas expectativas así que me iba nervioso pero con mucha energía. Esa noche, antes de irme hacia el aeropuerto, recuerdo que estuvimos cenando cerca de mi casa con unos buenos amigos. Estaba muy emocionado, otra vez volvía a viajar por unos días y lo hacia solo con mi mochila. Aunque si bien es cierto que el viaje empieza mucho antes, en este caso ya estaba a punto de pisar la tierra japonesa.


Por la mañana temprano, sobre las 08.00, llegué a Tokyo, el aerea mas poblada del mundo con mas de 35 millones de habitantes. Mi primer objetivo lo tenía claro; encontrar el hostal que había reservado. Al no haberme planificado demasiado tan solo tenía apuntado el nombre de este, una foto con un pequeño mapa y el nombre de la estación de metro mas cercana. Tan solo llegar recuerdo que empezaron mis primeras sorpresas. La cantidad de opciones que te ofrece Tokyo para la red de transporte es inmensa y hace que uno se acojone cuando empieza a ver todas esas señales, indicaciones y mapas de la inmensa ciudad. Yo tenía muy claro el nombre de la estación de metro a la que me debía dirigir lo que no tenía tan claro era como llegar. Finalmente después de preguntar a varias personas, aunque el inglés no se habla demasiado en Japón, pude mas o menos entender como llegar. Sin embargo recuerdo que me dormí en el metro con la mala suerte que me pasé de estación y eso hizo que volviera a pasar un rato de incertidumbre (divertido) para volver a encontrar la dirección correcta. Después de preguntar a mucha gente y de 2 horas de transportes llegué a mi hostal. Para nada estaba cabreado o frustrado, al contrario, estaba aún con más ganas de empezar a explorar esa inmensa y vibrante ciudad que me había recibido con una buena aventura.


Pasé un total de 4 días completos en Tokyo muy bien aprovechados en los que pude visitar gran parte de sus barrios y zonas mas conocidas. Recuerdo que desde que salía del hostal hasta que se iba la luz del día no paraba de un lugar para otro, caminando muchísimo (15-20 km diarios) y tomando el tren o metro en donde siempre me encontraba con una nueva aventura y curiosidad para mis sentidos. Viajar solo por Japón es una experiencia que nunca voy a olvidar pues recuerdo que a cada momento descubría cosas que me llamaban la atención o bien lugares a los que quería entrar y conocer. Además, si bien es cierto que los japoneses hablan ingles igual o menos que en España, al final si uno quiere acaba comunicándose. Sin embargo comparado con otros países puede ser un lugar en el que a veces puedas sentirte bastante solo al haber esta barrera de comunicación.




En Tokyo recuerdo casi todos aquellos lugares que visité y algo que me quedó muy marcado fué cada vez que llegaba a un sitio distinto, alucinaba. Tokyo es realmente una de las ciudades mas grandes en extensión y magnitudes que he visitado y lo mas curioso es que se mantiene muy limpia, ordenada, tranquila y bien cuidada. Se nota que los japoneses saben lo que hacen o, al menos eso me pareció a mi. Visité los diferentes barrios que nombro a continuación:

– Ryogoku, el barrio donde se alojan los luchadores de Zumo. Donde lo mas curioso es ver a esos japoneses enormes paseandose por las calles con su traje tradicional o comerse un desayuno de campeón.
– Akihabara, el barrio de la electrónica donde uno puede retroceder en el tiempo y volver a sentirse un niño junto a los vídeo juegos y series de dibujos animados con las que hemos crecido.


– Shinjuku, la típica imagen de Tokyo y el barrio vibrante de la ciudad donde miles de personas lo pasean a diario. Las luces de neones son las que reinan las calles.



– Shibuya, el barrio donde se encuentra elcruce de calles mas famoso y concurrido del mundo. Digno de ver y presenciar.


– Harajuku, uno de los barrios al que llegué sin querer pero me dejó bien sorprendido. Donde se concentra el Manga y los mas fans y seguidores que se visten de personajes famosos. Un auténtico espectáculo de la moda y el friquismo a la japonesa.


– Asakusa, el barrio mas tradicional y en el que uno puede retroceder en el tiempo. Es el lugar para visitar templos.
– Ginza, el barrio comercial de la ciudad junto a Shinjuku con sus tiendas de marca y mas lujosas en todo Tokyo.
– Roppongi, el barrio nocturno y la fiesta aunque no tuve la oportunidad de visitarlo de noche.

Y, entre otros lugares, la famosa Torre de Tokyo, el parque Yoyogi (el de Coldplay), el parque Ueno y el parque de Shinjuku Gyoen (el mas bonito y mi favorito).



Como veis aproveché muy bien mi estancia en Tokyo e incluso estuve apunto de alargarla y cambiar la ruta que tenía predefinida. Sin embargo finalmente tomé el autobús nocturno que había contratado con destino a Kyoto, la ciudad mas famosa de Japón por sus templos, cultura, historia y las Geishas que aun se dejan ver por sus calles. Estuve un total de 3 noches o 2 días enteros, en los que decidí explorar sus rincones a pie y en bicicleta. Kyoto me encantó, es un lugar relajado que te ofrece esa imagen que todos tenemos creada de Japón; esa imagen que nos han mostrado las series de dibujos animados … templos, casas tradicionales, vestimenta, jardines y parques, etc. Visité los templos mas importantes y disfruté a mas no poder de su comida tan deliciosa que nunca antes me había despertado la curiosidad. Kyoto es ideal para explorarla durante del día pues hace que te sientas realmente cómodo y relajado.



Tocaba seguir el viaje y ahora el siguiente y último destino se trataba de la segunda ciudad mas grande de Japón, Osaka. En realidad esta ciudad había leído que no tiene demasiados lugares interesantes a visitar, sin embargo me habían hablado muy bien sobre su ambiente, su atmósfera, su gente y su rica gastronomía. Una de esas personas que me había dado tan buena opinión fue mi hermano mayor, y no estaba equivocado. Pasé 2 noches en esta ciudad y además tuve la gran suerte de hacerlo junto a uno buena amiga que había conocido en Tokyo. Ella vivía en Tokyo y al conocerla decidió venir a pasar el fin de semana conmigo. Fue una experiencia inolvidable que no cambiaría por nada pues junto a ella pude disfrutar y sumergirme mucho mas en la cultura japonesa. Tanto, que nos pasamos toda una tarde (como 7 horas) sentado en una tipica taberna de Sushi comiendo, bebiendo cerveza y conversando con agradable y simpática gente local. Sinceramente es cierto que la gente de Osaka es mucho mas cercana y abierta con un toque de alguna manera incluso mas latino.



Mi ultimo día decidimos visitar la población de Nara, famosa por sus templos rodeados de naturaleza y ciervos. Eran mis ultimas horas en este país y sinceramente me sentía que no quería que mi aventura por esta tierra terminara. Japón me había dejado alucinado, me había cautivado y había sobrepasado todas mis expectativas. Japón se había convertido en lugar al que estaba convencido que volvería y, de echo lo volví hacer al cabo de tan solo 2 meses. En el próximo articulo os contaré sobre ello.



¿Como llegar a Japón desde Bangkok?
Aunque por supuesto hay varias compañías aéreas que realizan este trayecto desde mi punto de vista y experiencia recomendaría Air Asia. Para mi, en las dos ocasiones que fui, todo salio perfectamente en cuanto a horarios, tiempos y servicios. Aunque se trata de una compañía de bajo coste, es un avión igual que todos que te lleva al destino donde quieres ir. Lo mejor es que tiene de las mejores ofertas y los horarios me encantan pues sales a media noche de Bangkok y llegas por la mañana a Tokyo (viceversa casi lo mismo) con lo que puedes aprovechar todo el día de viaje.


Dos días visitando Manila

Makati, ManilaManila, Filipinas
Mis últimos días en Filipinas no dejaron de sorprenderme. Manila, una capital de más de 16 millones de habitantes, es una ciudad intensa que no te deja indiferente. Mucho tráfico, contaminación, pobreza y lo más triste lleno de niños pidiendo en la calle. Mi estancia fue corta pero bien aprovechada y diría que los dos días que estuve fueron suficientes para conocer las zonas y barrios más representativos. Además utilice todo tipo de transportes, desde taxis (siendo igual de baratos que en Bangkok), jeepneys (toda una aventura), autobuses y la línea de metro o skytrain (siempre hasta los topes de gente).
Manila tiene la fama de ser la ciudad más insegura del sureste asiático aunque con sentido común no tiene porque pasarle a uno nada. Existe algún barrio el cual es mejor no adentrarse, como por ejemplo Tondo, pero nosotros aun no sabemos cómo acabamos en el al coger un jeepney erróneo. Es una ciudad en la cual existe un contraste brutal entre la zona moderna y las otras. Y, una de las cosas que sorprenden (aunque se puede ver en todas las ciudades Filipinas) es que está llena de agentes de seguridad por todas partes (hostales, restaurantes, estaciones, centros comerciales, etc) los cuales son de lo mas simpáticos y amables. Siempre predispuestos para indicarte el camino cuando estás perdido. Por el momento es la ciudad del sureste asiático que he visto con más seguridad.
Manila, FilipinasGuarda seguridad, ManilaPobreza, ManilaSkytrian, Manila
El primer día hicimos un circuito a pie y visitamos gran parte de los lugares de interés. Desde Malate, el barrio donde se encuentra más oferta de alojamiento, fuimos hacia Rizal Park donde lo más representativo es la gran estatua del héroe filipino “Lau-Lapu” el cual mato a Magallanes. Después nos adentramos en el barrio de Intramuros, el casco antiguo de la ciudad donde vivieron los españoles por más de 300 años. Por algunos momentos al pasear por las calles me sentía como si estuviera en alguna ciudad española. Algo que me pareció surrealista fue ver un pequeño campo de golf en medio de todo esto. Pobreza y riqueza tan solo separado por una reja. Seguimos andando y, después de aguardarnos de la lluvia monzonica, llagamos a Chinatown. A la vuelta lo que había os comentado; queríamos coger un jeepney para volver per nos equivocamos y fuimos dirección a la zona donde en teoría es mejor no pisar. Al ver que nos íbamos adentrando decidimos bajar y coger otro en dirección opuesta. No paso nada aunque por unos momentos me sentí algo intranquilo.
Lapu-Lapu, FilipinasIntramuros, ManilaTriciclo, ManilaCatedral en Quezon, Manila
La ruta del día siguiente estuvo compuesta por la visita al Mercado de Quezon. Un mercado bulliciosa a rebosar de gente, con una catedral en medio llena de tiendas a su alrededor vendiendo santos, estatuas y demás objetos religiosos. Ese lugar tenía una especie de toque andaluz. Por la tarde fuimos a la zona más moderna y lujosa de la ciudad, el barrio de Makati, donde antes de la Segunda Guerra Mundial en la avenida principal (Ayala Ave) se encontraba la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto. En este barrio la vida, la atmosfera y el aire se transforman. El poco trafico ordenado, no hay pobreza o niños vagabundeando en la calle, gente con ropa de marca, rascacielos, un centro comercial enorme, hoteles de 5 estrellas, limpieza absoluta y con algo que me llamo la atención; algunas de las calles valladas obligándote a cruzar por túneles o pasarelas elevadas. Ya por la noche nos encontramos con un amigo filipino, Karlo, con el cual fuimos a tomar algo por una especia de urbanización, una zona situada en Makati llamada Global City. Ese lugar era como estar dentro de una burbuja. Tiendas de marcas, coches como los que llevan los jugadores de futbol, restaurantes carísimos… y mucho mas en plena construcción. Según nos conto Karlo esa zona era la más nueva y en pocos años se iba a convertir en lo mas moderno de la capital.
Quzeon market, ManilaTiendas, ManilaQuezon Market, ManilaMakati, ManilaMakati, Manila
Manila no es una ciudad donde los turistas decidan pasar unos días. De hecho la mayoría intentan esquivarla o tan solo permanecer un día en el hostal. Tiene fama de insegura y la más contaminada del mundo. Y, además es una ciudad que desgasta tu mente al caminar por sus calles en medio de la miseria. Y si tan solo se dispone de 21 días para visitar el país (la estancia máxima sin visado) es normal que uno prefiera no pisarla. Aunque en mi opinión no me arrepiento de haber tenido la experiencia de conocerla y creo que vale la pena, ni que sea por dos días, poderla sentir y vivir. Finalmente cogí un autobús hacia Clark donde cogería el vuelo hacia un nuevo mundo, despidiéndome así del acogedor y emocionante sureste asiático donde he estado viajando durante 6 meses.
Catolicismo, FilipinasIntramuros, ManilaManila nocturna, Filipinas

La isla de Palawan; la perla de Filipinas

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Después de una hora de vuelo llegue a la siguiente isla. Palawan, sin duda alguna la mejor isla que he visitado en Filipinas. Sus maravillosas playas vírgenes me han dejado con la boca abierta. Esta claro que no he visitado ni una tercera parte de este país, pero hasta el momento recomendaría esta isla en primera posición. Teníamos diez días para organizar nuestra ruta y decidimos recorrerla de sur a norte.
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Nuestro primer destino fue la capital, Puerto Princesa, donde pasamos dos noches. Una ciudad que quizás no tiene nada especial para visitar y la mayoría de turistas tan solo la utilizan de paso para dirigirse al norte. Aunque vale la pena pasar un día en ella para recorrer sus limpias calles llenas de actividad, el mercado, su iglesia (donde pudimos presenciar una boda), caminar por el paseo marítimo delante de la bahía y disfrutar de sus karaokes nocturnos donde cada día se monta una buena fiesta. Ademas, en nuestro caso quisimos visitar la Universidad y muy amables nos mostraron sus instalaciones al mismo tiempo que pudimos presenciar como los estudiantes estaban ensayando el baile de fin de graduación.
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El segundo día decidimos alquilarnos unas motos y fuimos a visitar una playa perdida de difícil acceso, Nagtabon beach. El camino hacia aquí no es largo pero si uno no conoce el sitio es difícil de encontrar. Lo mejor de todo es cuando llegas y te encuentras completamente solo en la playa. Pasamos unas cuantas horas relajados disfrutando de unos buenos baños y de la tranquilidad que se respira.
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Desde Puerto Princesa decidimos realizar una ruta hacia el sur de la isla, la parte menos explotada y con las carreteras menos transitadas. Alquilamos unas buenas motos, ya que sabíamos que algunos tramos serian algo complicados, y nos pusimos rumbo hacia Narra donde pasamos una noche. El camino fue digno de presenciar. Montañas, muchísima selva, paisaje salvaje, enormes arboles, un cielo azul, sol y calor, muchísimas palmeras y unas playas que te dejan sin aliento. Llegamos al pequeño pueblo de Narra y aunque no tiene nada interesante nos encanto poder pasear y relacionarnos con la gente siendo los únicos occidentales.
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A la mañana siguiente nos dirigimos a Brooke’s point, el pueblo mas hacia el sur donde acaba la carretera en una cancha de baloncesto. Tiene una playa muy larga y es completamente salvaje. El día que pasamos en este sitio fue muy agradable y ademas por la noche pudimos disfrutar de una fiesta que se celebraba; partido de baloncesto, curiosos juegos de apuestas para los niños, música y buen ambiente. Algo que he ido reflexionando y observando a lo largo de mi estancia en Filipinas es que la gente vive la vida con otra filosofía, otra intensidad, en otro nivel. El día a día es mas relajado, sin estrés y siempre con sonrisa y alegría. Un constante ambiente isleño que engancha. El tercer día nos esperaban mas de cinco horas de trayecto para regresar a la capital. Pero no quisimos hacer el camino sin antes detenernos en una playa paradisíaca que habíamos dejado para el final.
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Des de Puerto Princesa nos montamos en un autobús abarrotado de gente con dirección hacia el norte, Port Barton un pequeño pueblo de tan solo 4000 habitantes. Las primeras horas de trayecto fueron tranquilas y agradables pero la parte final nos adentramos en un sendero de tierra donde pasamos unos momentos divertidos. El conductor se había olvidado del freno y con los baches que había no podías dejar de dar saltos. Toda una autentica locura muy divertida en la que los que mejor se lo pasaban eran los niños, los cuales deben de estar bien acostumbrados. Port Braton me cautivo. Tan solo unas pocas casas, una pequeña iglesia y alojamiento delante de una de las mejores playas que he visto en este país. Limpia, con poca gente y con unos atardeceres inolvidables. Lo mejor de todo es que ademas nuestra habitación tenia vistas al mar y pudimos presenciar el amanecer.
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Finalmente nuestro ultimo destino en la isla fue el Nido, el lugar donde se dirigen todos los turistas tan solo pisar la isla (no están nada equivocados). Llegamos hasta aquí viajando en jeepney, toda una aventura. Al llegar, después de buscar y encontrarnos con precios elevados o bien con alojamiento completo, tuvimos la gran suerte de que una mujer nos ofreciera una pequeña casa a un precio excelente. Mejor imposible! Teníamos una cocina, un baño, un pequeño salón, una habitación y lo mejor de todo, a tan solo 10 metros de la arena. El paisaje en este lugar es impresionante, me recordó en pequeña escala a la Bahía de Halong en Vietnam. La playa del Nido tiene un paisaje sensacional aunque el agua esta muy sucia a causa de las numerosas barcas que hay. Realmente es un lugar muy turístico que me recordó a la playa de Koh Phi Phi en Tailandia, aunque el ambiente se mantiene relajado. Finalmente decidimos pasar cuatro noches en este paraíso.
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Uno de los días nos fuimos a visitar un par de playas (“Corong Corong” y “Las Cabanyas”) que tan solo están a cuatro kilómetros andando. Ahora si, puedo decir que las mejores que he estado en Filipinas. Un agua transparente con 4 colores distintos, una arena suave y blanca, inmensas rocas en medio del mar…mejor imposible. Como nos gusto tanto decidimos volver nuestro ultimo día para volver a disfrutarlo, marcharnos con el mejor recuerdo y despedirnos como es debido.
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Otro día, decidí realizar un island hopping, un tour en el cual visitas varias playas en islas inhabitadas y realizas snorkel. Las playas me encantaron pero el snorkel dejo mucho que desear ya que no pude observar gran cosa. El coral y la fauna marina no fue ni mucho menos como en otros lugares en que había estado como Indonesia o Tailandia. Finalmente, después de disfrutar cada día de playa teníamos que despedirnos. En un principio nuestra idea era coger un barco hacia la isla de Busuanga y desde allí otro hacia Manila pero debido a las distancias y al no haber demasiados ferry (tan solo uno o dos por semana), tuvimos que volver a Puerto Princesa para coger un avión hacia Manila.
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Palawan, la perla de Filipinas, ha sido un buen lugar para despedirse de las playas. He visitado y recorrido bastante en esta isla aunque estoy convencido que aun quedan muchos rincones escondidos para explorar y descubrir. Mi ultima parada en este país estaba clara cual iba a ser, la capital mas grande del suresteasiatico, Manila. En la siguiente entrada, la cual escribiré desde Hong Kong, hablare sobre ella. Ahora me siento muy emocionado ya que en pocas horas emprendo una nueva aventura y el viaje continua por tierras chinas.
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Descubriendo la isla de Bohol en Filipinas

Agua Filipinas
Aunque la distancia entre islas no es muy grande, llegar hasta la isla de Bohol fue un largo recorrido de todo un día. Esperas en el puerto, 2 horas y media de ferry, autobús hasta Tagbilaran, la capital, y un Jeepney que nos llevo hacia la playa mas famosa, Alona Beach. Una vez allí estuvimos buscando alojamiento durante mas de dos horas, preguntando en mas de 15 sitios pero la sorpresa fue cuando o bien, estaban completos o eran precios impagables para nuestro presupuesto. Así que en el panorama que nos encontrábamos decidimos volver a la capital de la isla y alojarnos allí durante un par de noches para hacer excursiones con la moto. Tagbilaran es una ciudad que no tiene nada interesante aunque es un buen punto de partida para visitar la isla.
Ferry, FilipinasBohol Island, FilipinasCosta, Bohol island
Al día siguiente, nos levantamos temprano y fuimos a alquilar unas motos. El objetivo era visitar al primate mas pequeño del mundo llamado Tarsier, el cual se encuentra en peligro de extinción. Son animales nocturnos que presentan un tamaño muy reducido de unos 15 centímetros de largo, algo que me llamo mucho la atención cuando lo vi. Se pasan el día durmiendo por ramas de bambú y son muy susceptibles a los ruidos y, algo muy curioso es que es el único animal del mundo que se suicida al sentirse estresado.
Bohol Island, FilipinasTarsier, Bohol Island
Después de esta visita peculiar seguimos rumbo a las famosas Colinas de Chocolate. El trayecto hasta este lugar es algo que me encanto. Por en medio de una selva espesa y frondosa y con unas carreteras con muy buen estado lo cual permitían gozar del paisaje sin problemas. Las colinas se encuentran en el centro de la isla, cerca del pueblo de Carmen. Son una formación geológica compuestas por mas de 1200 colinas con un tamaño similar y repartidas en una superficie muy extensa. Las vistas des del mirador son fabulosas y hacen que decidas sentarte por un rato a presenciar el formidable espectáculo creado por la naturaleza. Antes de volver hacia Tagbilaran me deparaba una sorpresa, había reventado una rueda. Si, lo se, últimamente no tengo mucha suerte con las motos. Aunque con la rápida ayuda y amabilidad de la gente pude repararlo sin problemas.
Colinas de chocolate, Bohol islandAnda, FilipinasAutobus, Filipinas
El segundo día con la moto teníamos claro lo que buscábamos, explorar la costa este de la isla. No teníamos un itinerario definido aunque nos habíamos marcado el objetivo de llegar hasta un pequeño pueblo llamado Anda. El trayecto fue muy agradable con unas vistas a la costa preciosas. Por el camino nos fuimos encontrando con algunas playas salvajes, de arena blanca y agua transparente. En muchos casos desérticas o bien con gente local disfrutando del día y comiendo en familia. En una pequeña y preciosa playa tuvimos la gran fortuna de conocer a una familia que nos invito a sentarnos, comer y beber junto a ellos. Parecía que ningún otro turista había antes aparecido por esa zona. Su compañía, hospitalidad, amabilidad y el interés por relacionarse con nosotros fue una de las cosas que mas me gusto de ese día.
Playa de Bohol islandHospitalidad filipinaPlayas salvajes, Bohol Island
La ultima playa que visitamos fue en el pequeño y tranquilo pueblo de Anda. Allí pudimos disfrutar de un buen baño, charlar, reír y hacernos fotos con la gente. Ademas, cuando nos disponíamos a regresar, un grupo de filipinos nos quisieron invitar a que probáramos el famoso lechón a la barbacoa, una comida muy típica de este país.
Anda, Bohol IslandFiesta filipinaLechon, Filipinas
A la vuelta, incansables y con ganas de aprovechar los últimos rayos de sol antes de que anocheciera, decidimos hacer una ultima parada en el pintoresco pueblo de Loboc. Una pequeña aldea rodeada de campos verdes y selva tropical con una iglesia en medio. En algunos momentos, paseando por este lugar me sentía como si estuviera en algún pueblo del norte de España, en Asturias por ejemplo.
Loboc, Bohol Island
Las dos ultimas noches en la isla de Bohol decidimos ir a relajarnos a la playa de Alona Beach. Esta vez antes de llegar ya nos las habíamos arreglado para reservar un hostal a buen precio y a tan solo tres minutos de la playa. Esta playa es muy hermosa con su arena blanca y su agua cristalina y transparente. Lo único es que comparada con las otras que había visto, esta esta llena de restaurantes, resortes y negocios. Y como cualquier otra playa turística, con numerosos vendedores ofreciéndote desde gafas de sol hasta masajes en la arena. Aunque eso si, algo que me sorprendió gratamente fue la limpieza en que se mantiene tanto el agua como las calles de sus alrededores. Algo que hasta el momento puedo decir que a los filipinos se las ve personas concienciadas con el medio ambiente y en preservar las playas en buen estado.
Alona Beach, Bohol IslandAlona Beach, Bohol Island
Después de pasar unos días en esta isla decidimos nuestro siguiente destino, la isla de Palawan, la mas salvaje y menos explotada del país en lo que he podido ver hasta el momento. Para llegar tuvimos que coger un vuelo interno el cual nos salio mas a cuenta que embarcarnos en un ferry de mas de 30 horas de trayecto. En el próximo post, que espero escribir pronto, os hablare de la ruta marcada, de las mejores playas que he visitado en este país y de las experiencias vividas.
Agua FilipinasAlbert, Filipinas